Tratar de dar tus primeros pasos desde el “fan que ocasionalmente escribe para sus amigos” (incluso con la ocasional colaboración o “freelancing”) hasta el “autor, sin más, dueño de tu propio negocio editorial” (no necesariamente en solitario pero sí con una buena y selecta compañía de apenas uno o dos pares más) convierte esos primeros pasos en los más estresantes que uno pueda dar en toda su vida. Es como caminar por la selva. Estás tratando de ir de un lado al otro del libro de rol (o de fantasía, o de poesía), del lector al “hacedor” (hoy en día hay mucho más que considerar además de la escritura). Y, lo más importante, por cuanto cambia radicalmente tu experiencia en ese sub-mundo particular, de pagar por leer lo que te gusta a pagar por escribir y publicar lo que te gusta. Y hasta (¡soñemos!) cobrar por ello.
El panorama puede ser distinto en Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Australia: os escribo desde España. Y en España los “roleros de la vieja guardia” (pero no la más vieja) que ahora contamos 30 y poco años sentimos que:
1) Hay una avalancha de mucho y muy disperso material, principalmente debido a la explosión del d20 a principios de los años 2000.
2) Hay una avalancha de nuevas editoriales: todo dios y su madre tiene hoy en día acceso a algún tipo de edición y/o impresión digital.
Y,
3) Falta “sangre fresca” en el mundillo rolero. El del juego de rol de mesa, quiero decir. Los juegos masivos pseudo roleros de ordenador, los juegos de cartas, los juegos de tablero… de esos hay muchos. Pero tengo la impresión de que si cojo a 10 adolescentes de entre 12 y 18 a la salida del instituto (tras convencer al amable policía de que no soy un acosador, perdone, es sólo una encuesta, ¿me quitaría las esposas?) y les pregunto si les van los juegos de rol (Sr. Amable Policía, disculpe, me refiero al tipo de rol hablado, eso de pretender ser un mago/vampiro/superhéroe/ninja e ir por el mundo superando osbtáculos y matando monstruos. Eso último olvídelo, por favor… ¡Hola! ¿Sigues ahí?), quizás 3 de los 10 dirían “sí”… y puede (sólo puede) que 1 de cada 5 de esos no se refiriera a Final Fantasy o algo por el estilo.
Vale: no todo lo que se publica hoy es d20 (menos cada vez debido a la aparición de la 4E), no todo lo que se saca bajo impresión digital merece ser leído (aunque hay algunas obras que da gusto mirar y que conjugan imágenes y palabra de formas que deberían sonrojar a muchos profesionales), y yo no he hecho esa encuesta. Además, una visita reciente a una convención regional en Andalucía me demostró que quizás es en las GRANDES ciudades donde hay un descenso del número de roleros jóvenes, mientras que en otras provincias, con un accceso mucho más restringido a material nuevo y original (fuera de la red) debido al menor número de tiendas especializadas, siguen manteniendo la llama encendida.
La selva. La burocracia, el papeleo (que seguro que viene de pelearse con los papeles), las marcas, las necesidades financieras iniciales, las necesidades financieras continuadas, el acceso a los vendedores, a los distribuidores, la elección entre una presencia virtual (y limitada) o física (pero más compleja y con un porcentaje de beneficios menor), diseñar, escribir por supuesto… Todo eso mientras mantienes a una familia, lo más probable con un trabajo de 9 a 21 cinco días a la semana, algunos amigos para tener, muy de vez en cuando, algo semejante a una “vida social”… Y, claro, leer, ver películas y jugar, básicamente porque sigues necesitando llenar tu mente de eso para poder crear. LA SELVA.
Eres apenas un mono en esa selva. Un mono entre mil. Sabes que la mitad de esos monos ni siquiera se van a atrever a entrar en ella, la mitad de los que entren van a caer en el camino, 9 de cada 10 restantes lo dejarán justo después de publicar su primer libro, 4 de cada 5 de los que sigan no podrá mantener el ritmo de publicación debido a la falta de apoyo comercial o porque dejen de contar con los artistas que empezaron y deban volver a buscar de nuevo. Y si finalmente eres uno de los 5 monos que quedan, los únicos 5 monos entre 1000 que han llegado al centro de la selva, vas a tener que estar muy atento a lo que hacen los otros 4, tanto para hacer cosas distintas como para andar un paso por delante de ellos.
Un mono entre mil… ¡Oh! Pero será tan, tan bueno ser ESE mono…
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