1387: quinto aviso
En 1388, Cádiz gozaba ya desde hacía 3 años del privilegio concedido por Juan I por el cual la ciudad quedaba exenta de pagar a la corona el Impuesto de Almirantazgo y Anclaje.
Pero nadie pudo hacer uso de esa prebenda.
En 1388, Cádiz gozaba ya desde hacía 3 años del privilegio concedido por Juan I por el cual la ciudad quedaba exenta de pagar a la corona el Impuesto de Almirantazgo y Anclaje.
Pero nadie pudo hacer uso de esa prebenda.
También nosotros nos hemos apuntado a la moda de Spotify. Los monos trabajan más a gusto con música.
Lo malo es que son ellos los que la eligen y no hay manera hacerles cambiar de opinión.

El siempre cambiante resultado lo podéis escuchar aquí. Vuestros monos lo agradecerán.
Hay una cita en el mundo anglosajón, frecuentemente tergiversada (y aún más veces mal citada, así que puede que hasta nosotros la recordemos mal), que asegura que
Mil monos con mil máquinas de escribir llegarían a escribir Hamlet por mero azar.
Lo cual no tiene mucho sentido, porque si tenemos tiempo de sobra (supongamos, del verbo supongar, que es infinito) no necesitamos mil monos, con uno nos vale. Pero si el tiempo es limitado (pongamos mil años, que aun así es más de lo que llevan en antena Santa Bárbara o Yo soy Bea) sí que necesitaremos muchos, muchos monos más. Por eso hay quien cita que son un millón de monos con unas tantas máquinas de escribir.

Por desgracia, no disponemos ni de mil años ni de un millón de monos. Nos tenemos que conformar con mil. Lo bueno es que en un ordenador se escribe más rápido que en una Hispano-Olivetti, aunque sólo sea porque no hay que cambiar el folio ni el rollo de cinta (OMG, qué viejuno ha sonado ¿soy el único que aprendió mecanografía con una de ésas?).
Afortunadamente no aspiramos a revolucionar la literatura universal, lo que le quita presión a nuestros monos y les hace trabajar más felices. Pero tratándose de simios uno nunca puede confiarse…

( Estos post-its tan cool han sido dibujados por el gran Doug Savage . Su único defecto es que dibuja más pollos que monos, pero se lo perdonamos )
En 1388, Jan z Pomuk, influyente párroco en Praga y supuesto confesor de la reina Johanna de Baviera hasta su muerte, amenazó con obstaculizar las segundas nupcias del rey Wenceslao con su prima Sofía si antes no resolvía satisfactoriamente la investigación del asesinato de la monarca de Bohemia, dos años antes.
Aunque nada de eso pudo llevarse a cabo.
Comentarios recientes