Picaresca
Dicen que el nuestro es un país de picaresca.
Algo de razón habrá cuando uno de los pilares de nuestra literatura es El lazarillo de Tormes, y Rinconete y Cortadillo no puntúan mal en la misma escala.
Como en Mil monos no somos serios pero sí responsables, los trámites burocráticos los llevamos adelante de manera pertinente. Incluyendo el registro del nombre comercial en la Oficina española de patentes y marcas.
Para ello mandamos a nuestros monos picapleitos a rellenar formularios y pagar tasas al Estado. Pero como hay gente (los diversos agentes particulares de patentes y marcas) que vive de eso y no conoce la efectividad de nuestro departamento legal, hemos recibido varias cartas invitándonos a contratar los servicios de estos agentes.
Acompañando a las cartas se envía una copia de la entrada en el BOPI de nuestra solicitud. Y en la misma página viene la petición de Ginés Jiménez de registrar la frase El sheriff de Coslada, en los ámbitos 35 Publicidad; gestión de negocios comerciales; administración comercial; trabajos de oficina, 38 Telecomunicaciones, y 41 Educación; formación; esparcimiento; actividades deportivas y culturales.
Supongo que será con la intención de quitarse de encima el apodo popularizado, pudiendo demandar al periodista que lo use de aquí en adelante. Pero resulta curioso. Por la confusión de términos (registrar una marca comercial no impide su pronunciación por parte de los demás: yo puedo decir que me gusta la CocaCola y que en mi calle hay un hotel Vincci) y por lo que supone de implícita aceptación del término por parte del solicitante.
Si se pusiese de moda llamarme Matasanos chapucero lo menos que me gustaría sería tener un papel oficial en el que se asociara mi nombre con dicho término. Que cada vez que alguien busque “Sheriff” en la OEPM aparecerá el nombre de Ginés Jiménez junto al apodo periodístico, perpetuando la asociación de ideas en el imaginario popular.
Quizá le hubiera salido más a cuenta registrarlo como propiedad intelectual (toma ahí microrrelato) y pedir a la SGAE o a CEDRO que persiguiese a cada persona que lo pronunciase…
P.S: Por supuesto, aunque nuestros monos abogados son buenos, no han trabajado con Ally McBeal, así que ante cualquier carta de ‘cease and desist’ esta entrada será relegada de la portada del blog, aunque no estemos diciendo nada ofensivo. No queremos gastarnos más en juicios que lo que llevamos gastado en imprimir nuestros libros…



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