2012
ene
2010
nov
sep
ago
mar
2009
dic
nov
oct
sep
ago
jul
jun
may
abr
mar
feb
ene

septiembre 2010

  • 1387, Diario de un final/3: odneyel

    He llegado al capítulo XX de la novela con las ideas bastante claras: hay flecos que acabar de rematar, pero la dirección y hasta el camino están bien señalados. De lo que se trata ahora es de darle a todo no sólo un sentido sino también una forma. Hay muchos personajes, se ha dicho mucho de ellos y han pasado más o menos peripecias. Es posible que haya plantado semillas hace año y medio de las que ahora no me acuerdo, y sería una pena que se echaran a perder: toca releer, volver hacia atrás, repasarlo todo desde el principio.

    Y no será la última vez. Cuando acabe habrá que darle un último repaso cohesionador: porque de eso se trata, de dar cohesión, de entramar bien, pero sin estrangular: que todo lo que digas sea relevante no quiere decir que sea relevante para la trama. Cuando cada detalle es algo que tiene que desarrollarse luego para comprender el argumento se hace pesado; peor, previsible.

    Así que esta vez no estoy tramando trama sino cepillándola, observándola a distancia para distinguir el dibujo global y poniéndola bajo el microscopio para fijarme en los detalles de la urdimbre… y si cabe, disimularlos para que no se noten demasiado.

    Gritos en la jungla
  • 1387, Diario de un final/2: el modo

    El capítulo XIX de “1387” ha sido hasta ahora el que más me ha costado. Otros me han enfrentado a cambios, retoques, ampliaciones o descartes, pero ningún otro capítulo como el XIX me ha llevado tan de cabeza. Es el punto de contacto entre dos momentos totalmente diferentes en el desarrollo de la historia: ya se ha acabado algo y está a punto de empezar algo más, y ese antes y ese después los tengo muy claros desde hace tiempo, pero necesitaba darle una entidad y un contenido a ese punto de inflexión.

    Lo encontré hace dos días, y desde entonces todo ha sido mucho más fácil: el XIX es un capítulo que tiene algo de epílogo y de prólogo, que cierra y que abre muchas cosas. También tiene un tanto de anticipación oscura y puede que a más de uno le desespere que pasen tantas y a la vez tan pocas cosas en él. Todo tiene su motivo, el ritmo también; incluso el gimmick utilizado para llevar adelante la trama.

    Hasta nuevo aviso, me pongo con el capítulo XX, que probablemente llevará por título El muy afortunado Capitán Artemi.

    Gritos en la jungla