Rediseño

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Un pequeño lavado de cara del blog y puesta al día, para responder a la pregunta: ¿qué tenéis entre manos ahora?

Hemos dejado temporalmente aparcados 1387 y The Bliss of Fatal Dead porque a Marcos le ha salido un trabajo (de los que pagan de verdad, no en plátanos y cacahuetes) para escribir un libro de trucos de magia para niños. Os avisaremos cuando esté en la calle.
Por otra parte, Eslabones perdidos está al 98%. Sólo falta resolver un pequeño trámite burocrático de propiedad intelectual e ISBN (para los cuales hace falta, a su vez, resolver un pequeño trámite burocrático sobre la creación de sociedades civiles profesionales).

Como proyectos a más largo plazo, seguimos negociando con Pablo Palmier para poner en papel más aventuras de Misterio, y también valoramos la viabilidad de publicar libros de fotografía, aprovechando el Project365 que inició Jokin el 1 de enero.

Como despedida recordaros que en nuestra página de Facebook vamos haciendo breves actualizaciones con mayor frecuencia. Si yo supiera leer ya me habría hecho fan…

Picaresca

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Dicen que el nuestro es un país de picaresca.
Algo de razón habrá cuando uno de los pilares de nuestra literatura es El lazarillo de Tormes, y Rinconete y Cortadillo no puntúan mal en la misma escala.

Como en Mil monos no somos serios pero sí responsables, los trámites burocráticos los llevamos adelante de manera pertinente. Incluyendo el registro del nombre comercial en la Oficina española de patentes y marcas.

Para ello mandamos a nuestros monos picapleitos a rellenar formularios y pagar tasas al Estado. Pero como hay gente (los diversos agentes particulares de patentes y marcas) que vive de eso y no conoce la efectividad de nuestro departamento legal, hemos recibido varias cartas invitándonos a contratar los servicios de estos agentes.
Acompañando a las cartas se envía una copia de la entrada en el BOPI de nuestra solicitud. Y en la misma página viene la petición de Ginés Jiménez de registrar la frase El sheriff de Coslada, en los ámbitos 35 Publicidad; gestión de negocios comerciales; administración comercial; trabajos de oficina, 38 Telecomunicaciones, y 41 Educación; formación; esparcimiento; actividades deportivas y culturales.

Supongo que será con la intención de quitarse de encima el apodo popularizado, pudiendo demandar al periodista que lo use de aquí en adelante. Pero resulta curioso. Por la confusión de términos (registrar una marca comercial no impide su pronunciación por parte de los demás: yo puedo decir que me gusta la CocaCola y que en mi calle hay un hotel Vincci) y por lo que supone de implícita aceptación del término por parte del solicitante.
Si se pusiese de moda llamarme Matasanos chapucero lo menos que me gustaría sería tener un papel oficial en el que se asociara mi nombre con dicho término. Que cada vez que alguien busque “Sheriff” en la OEPM aparecerá el nombre de Ginés Jiménez junto al apodo periodístico, perpetuando la asociación de ideas en el imaginario popular.

Quizá le hubiera salido más a cuenta registrarlo como propiedad intelectual (toma ahí microrrelato) y pedir a la SGAE o a CEDRO que persiguiese a cada persona que lo pronunciase…



P.S: Por supuesto, aunque nuestros monos abogados son buenos, no han trabajado con Ally McBeal, así que ante cualquier carta de ‘cease and desist’ esta entrada será relegada de la portada del blog, aunque no estemos diciendo nada ofensivo. No queremos gastarnos más en juicios que lo que llevamos gastado en imprimir nuestros libros…

Explicaciones

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No he leído el reglamento de la Feria del libro de Sevilla, pero éste artículo de Rinzewind sobre la Feria del libro de Madrid es muy ilustrativo.

Según el punto 6 del reglamento se establece que no pueden tener representación en las casetas:

(ii) Los editores que se dediquen principalmente a la autoedición de libros.
(iii) …
(iv) Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.

Peor para ellos. Luego nos vendrán con que el libro se muere



P.S: Di tú que hoy por hoy ni digitales ni de los otros: todavía no hemos publicado ningún libro… ^_^UU

Perdón, pero no creo que ése sea el futuro.

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Hoy un puñado de monos y yo hemos paseado por la feria del libro de Sevilla. Tema de cartel, Los futuros del libro. Y como ésta es nuestra primera experiencia editorial es bueno ver qué piensan y cómo actúan los que ya están dentro.

Sin embargo, a pesar de lo que parecía a priori, decepción.
Decepción por ver que tanto editores como tiendas siguen aferrados al modelo de saturación de estanterías que se está mostrando inútil para conseguir vender libros. Los que están porque hay que estar (fondo bibliográfico de la Universidad o las Consejerías) y sin apenas público, los pequeños stands abarrotados de libros imposibles de consultar, los multipresentes chica que soñaba y crepúsculos…
Poca diferencia entre tiendas. Poca organización temática. Infinitos libros apretados entre sí con la esperanza de ser vendidos por azar, ya que los puestos visibles los ocupan los cuatro o cinco llamados a ser best sellers.
El futuro de la edición en papel parece ser forzar más una máquina que ya da signos de fatiga de materiales.

Y aunque a organizadores y periodistas se les llene la boca hablando del soporte digital y tengan previstos dos días de charlas para hablar de él, aquí no es ya decepción, sino vergüenza ajena.
En el stand del Centro de estudios andaluces . de la Consejería de Medio ambiente de la Junta de Andalucía sólo había DOS lectores digitales. Como exposición, no para demostración a visitantes. Ninguno más en todo el recinto. Ni siquiera el todopoderoso El corte inglés fue capaz de llevar tres o cuatro ejemplares para venta al público. En la cuarta ciudad más grande del país, el libro digital es una entelequia, un ente abstracto y casi filosófico, intangible, que en verdad no está.

Estoy convencido de que nuestra simiesca visión del futuro del libro no es la misma que la suya. No vamos a saturar librerías para que sólo gane la distribuidora. Y no vamos a apostar en exclusiva por un supuesto mesías digital desconocido por el público y repudiado por el resto de editores y tenderos.
La cuestión ahora es saber cómo hacerla realidad sin llegar demasiado pronto o demasiado tarde.

Los monos y el microblogging

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La división tecnológica está que no para. Tras instalar Spotify y crear una lista de música simiesca (se admiten sugerencias) andan ahora liados explorando herramientas de microblogging. Les dicen al resto de monos que es una herramienta estupenda de publicidad.

No sé si es cierto o no, pero el caso es que los pensamientos de los monos ya se pueden leer en la caja de aquí a la derecha o directamente desde YouAre o Twitter. Y nos han prometido que tras los cambios que se van a hacer dentro de poco en Facebook va a ser más fácil tener una página allí, que tengamos paciencia.

Y yo, de mis monos, me fío.

Felicidades

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Porque hoy es el día del Director de juego (GM’s day)

¿A qué viene eso de "Mil monos"?

Gritos en la jungla

Hay una cita en el mundo anglosajón, frecuentemente tergiversada (y aún más veces mal citada, así que puede que hasta nosotros la recordemos mal), que asegura que

Mil monos con mil máquinas de escribir llegarían a escribir Hamlet por mero azar.

Lo cual no tiene mucho sentido, porque si tenemos tiempo de sobra (supongamos, del verbo supongar, que es infinito) no necesitamos mil monos, con uno nos vale. Pero si el tiempo es limitado (pongamos mil años, que aun así es más de lo que llevan en antena Santa Bárbara o Yo soy Bea) sí que necesitaremos muchos, muchos monos más. Por eso hay quien cita que son un millón de monos con unas tantas máquinas de escribir.

Por desgracia, no disponemos ni de mil años ni de un millón de monos. Nos tenemos que conformar con mil. Lo bueno es que en un ordenador se escribe más rápido que en una Hispano-Olivetti, aunque sólo sea porque no hay que cambiar el folio ni el rollo de cinta (OMG, qué viejuno ha sonado ¿soy el único que aprendió mecanografía con una de ésas?).
Afortunadamente no aspiramos a revolucionar la literatura universal, lo que le quita presión a nuestros monos y les hace trabajar más felices. Pero tratándose de simios uno nunca puede confiarse…

( Estos post-its tan cool han sido dibujados por el gran Doug Savage . Su único defecto es que dibuja más pollos que monos, pero se lo perdonamos )

Un mono entre mil/1

Tratar de dar tus primeros pasos desde el “fan que ocasionalmente escribe para sus amigos” (incluso con la ocasional colaboración o “freelancing”) hasta el “autor, sin más, dueño de tu propio negocio editorial” (no necesariamente en solitario pero sí con una buena y selecta compañía de apenas uno o dos pares más) convierte esos primeros pasos en los más estresantes que uno pueda dar en toda su vida. Es como caminar por la selva. Estás tratando de ir de un lado al otro del libro de rol (o de fantasía, o de poesía), del lector al “hacedor” (hoy en día hay mucho más que considerar además de la escritura). Y, lo más importante, por cuanto cambia radicalmente tu experiencia en ese sub-mundo particular, de pagar por leer lo que te gusta a pagar por escribir y publicar lo que te gusta. Y hasta (¡soñemos!) cobrar por ello.

El panorama puede ser distinto en Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Australia: os escribo desde España. Y en España los “roleros de la vieja guardia” (pero no la más vieja) que ahora contamos 30 y poco años sentimos que:

1) Hay una avalancha de mucho y muy disperso material, principalmente debido a la explosión del d20 a principios de los años 2000.

2) Hay una avalancha de nuevas editoriales: todo dios y su madre tiene hoy en día acceso a algún tipo de edición y/o impresión digital.

Y,

3) Falta “sangre fresca” en el mundillo rolero. El del juego de rol de mesa, quiero decir. Los juegos masivos pseudo roleros de ordenador, los juegos de cartas, los juegos de tablero… de esos hay muchos. Pero tengo la impresión de que si cojo a 10 adolescentes de entre 12 y 18 a la salida del instituto (tras convencer al amable policía de que no soy un acosador, perdone, es sólo una encuesta, ¿me quitaría las esposas?) y les pregunto si les van los juegos de rol (Sr. Amable Policía, disculpe, me refiero al tipo de rol hablado, eso de pretender ser un mago/vampiro/superhéroe/ninja e ir por el mundo superando osbtáculos y matando monstruos. Eso último olvídelo, por favor… ¡Hola! ¿Sigues ahí?), quizás 3 de los 10 dirían “sí”… y puede (sólo puede) que 1 de cada 5 de esos no se refiriera a Final Fantasy o algo por el estilo.

Vale: no todo lo que se publica hoy es d20 (menos cada vez debido a la aparición de la 4E), no todo lo que se saca bajo impresión digital merece ser leído (aunque hay algunas obras que da gusto mirar y que conjugan imágenes y palabra de formas que deberían sonrojar a muchos profesionales), y yo no he hecho esa encuesta. Además, una visita reciente a una convención regional en Andalucía me demostró que quizás es en las GRANDES ciudades donde hay un descenso del número de roleros jóvenes, mientras que en otras provincias, con un accceso mucho más restringido a material nuevo y original (fuera de la red) debido al menor número de tiendas especializadas, siguen manteniendo la llama encendida.

La selva. La burocracia, el papeleo (que seguro que viene de pelearse con los papeles), las marcas, las necesidades financieras iniciales, las necesidades financieras continuadas, el acceso a los vendedores, a los distribuidores, la elección entre una presencia virtual (y limitada) o física (pero más compleja y con un porcentaje de beneficios menor), diseñar, escribir por supuesto… Todo eso mientras mantienes a una familia, lo más probable con un trabajo de 9 a 21 cinco días a la semana, algunos amigos para tener, muy de vez en cuando, algo semejante a una “vida social”… Y, claro, leer, ver películas y jugar, básicamente porque sigues necesitando llenar tu mente de eso para poder crear. LA SELVA.

Eres apenas un mono en esa selva. Un mono entre mil. Sabes que la mitad de esos monos ni siquiera se van a atrever a entrar en ella, la mitad de los que entren van a caer en el camino, 9 de cada 10 restantes lo dejarán justo después de publicar su primer libro, 4 de cada 5 de los que sigan no podrá mantener el ritmo de publicación debido a la falta de apoyo comercial o porque dejen de contar con los artistas que empezaron y deban volver a buscar de nuevo. Y si finalmente eres uno de los 5 monos que quedan, los únicos 5 monos entre 1000 que han llegado al centro de la selva, vas a tener que estar muy atento a lo que hacen los otros 4, tanto para hacer cosas distintas como para andar un paso por delante de ellos.

Un mono entre mil… ¡Oh! Pero será tan, tan bueno ser ESE mono…

Acabamos de llegar

Gritos en la jungla